Dos consejos para Adelgazar Descansando Mejor

Dos consejos para Adelgazar Descansando Mejor

Dieta del vinagre de manzana

¿Quieres adelgazar de manera rápida y natural, y lograr mantenerte a lo largo del
tiempo? No esperes más y ve a comprar vinagre de manzana…

La manzana contiene pectina, que es soluble en agua y el vinagre, a su vez, va cumplir varias funciones:

-Reductor de antojos

-Reductor de ansiedad de comer

-Brinda saciedad

El vinagre de manzana en su conjunto, contiene ácido acético, que ayuda a la liberación de hierro en el cuerpo, con lo cual tendremos más oxígeno y más actividad. Esto nos permitirá eliminar gran cantidad de grasa de nuestro cuerpo, con resultado en la primera semana.

Además de brindarnos energía, este alimento funcional descompone las grasas que puedan estar en el tracto digestivo.

Acelera el metabolismo y es un ayudante durante tratamientos del control de peso.

Es sumamente importante que nunca lo consumas solo. Siempre disuélve la cantidad de una cucharillita de vinagre de manzana en un vaso con agua. De ser necesario, puedes endulzarlo. No debe ser empleado si tienes gastritis o úlceras.

La forma de ingerirlo será gradual. El primer día tomaremos una cucharadita 15 minutos antes de cada comida (3 principales).

A partir del segundo día ya diluiremos 2 cucharaditas en agua, y también lo tomaremos antes de cada comida principal.

Los efectos son casi inmediatos, pero deberás evitar saltearte cualquier toma.

Melatonina y Valeriana, ¿de verdad AYUDAN a dormir?

Si has tenido dificultades para dormir, probablemente alguien te ha sugerido que consumas melatonina o valeriana, pero ¿sabes qué son o cuáles son las cantidades recomendadas? ¡Nosotros te ayudaremos!

Melatonina

Se trata de una hormona que produce el cuerpo de forma natural y cuya función principal es regular el ciclo de sueño, o sea, nos ayuda a dormir. A pesar de ello, hay personas que no consiguen ese descanso profundo, sufren de insomnio o se despiertan a mitad de la noche, por lo cual recurren a remedios naturales como suplementos de melatonina.

Entre otros de sus beneficios, algunos estudios han revelado que su consumo ayudaría a aliviar dolores de cabeza, la depresión, las quemaduras solares e incluso los efectos secundarios de la quimioterapia. En próximos artículos hablaremos más profundamente de ella.
También se puede emplear un magneto de 2500 gauss en polo negativo color negro contra la piel entre nuestras cejas así estimularemos de manera natural la secreción de la misma.

Valeriana

Es una hierba que al igual que la melatonina promueve el sueño gracias a sus efectos sedantes, por eso también se utiliza para controlar la ansiedad y el estrés.

Dosis recomendada

Para combatir el insomnio, la Universidad de Michigan sugiere tomar de 0.5 a 3 mg de melatonina una o dos horas antes de ir a la cama. En cuanto a la valeriana, indica una dosis de 300 a 600 mg media hora antes de acostarnos.

Precauciones

Ambas podrían presentar efectos secundarios como dolor estomacal, somnolencia, desorientación y problemas en la glucosa sanguínea, en el caso de la melatonina. Además, no suele recomendarse que ninguna de ellas se combine con medicamentos para inducir el sueño, por lo que es muy importante que antes de ingerirlas consultes a tu médico.

¿Es hambre o ganas de comer?

¿Es hambre o ganas de comer? Te damos las claves para diferenciarlo

La próxima vez que vayas a la cocina a buscar algo de picar plantéate la siguiente pregunta: ¿tengo hambre? Si no estás segura de por qué has ido a atacar la nevera, te ayudamos a saber reconocer si es gula o si realmente necesitas comer. ¡Atenta!

Cuando comemos a deshoras muchas veces ni siquiera tenemos hambre. Suele ser porque hemos visto ese pedazo de pastel en el escaparate, o porque una amiga te ha incitado, y al final terminas comiendo por comer. Si sabes reconocer cuándo tienes hambre de verdad, llevar una dieta saludable y perder algún kilo de más será coser y cantar. ¿Quieres saber cómo?

Ganas de comer

Cuando parezca que ese cruasán cubierto de chocolate te está llamando desde la pastelería, piensa si en vez de ese dulce ahora te comerías una pieza de fruta. Si tienes hambre la fruta también te apetecerá, entonces sí puedes tomarte el cruasán porque tienes hambre de verdad, y un caprichito de vez en cuando siempre está permitido.

Si en ese momento lo último que te apetece es comerte una manzana, tus ojos te han jugado una mala pasada. Aunque parezca suculento y apetecible, de momento deja ahí ese cruasán porque no tienes hambre.

Lo mismo pasa cuando olemos a pan recién hecho, por ejemplo. Seguro que antes de pasar por la panadería ni te habías planteado comer algo, o cuando están haciendo la cena y entramos a la cocina, ¡tenemos la necesidad de probar una de las croquetas que tu abuela está cocinando! Sí, el ser humano es así, y más cuando se trata de comida de la abuela. ¿Y si en vez de una croquetas eliges otras cenas más saludables?

Igualmente, cuando estamos en un restaurante de comida internacional nuestro paladar no deja de pedir más y más sabores nuevos. Cuando te pase esto, dedica unos minutos a pensar cuánta hambre tienes realmente y si de verdad es necesario pedir todos los platos de la carta.

La mente y los sentimientos también juegan un papel crucial en lo que al hambre se refiere. Cuando nuestra mente tiene asimilados una serie de conceptos es difícil salir de ellos, por ejemplo si por nuestra cultura pensamos que la pasta engorda, no comeremos pasta. Por eso cambiar los hábitos alimenticios no es tarea fácil. Los sentimientos también pueden generar hambre, es el fenómeno conocido como “llenar el vacío”.

Cuando te suceda esto, y estés a punto de tomarte una tarrina de helado porque estás pasando un bache en tu vida, párate a pensar. Hay muchas más formas de superar una mala racha, dedicarte a tus aficiones, a tus amigos, o hacer algo de ejercicio son mejores soluciones.

Hambre real

Un signo inequívoco de que tienes hambre es cuando “te rugen las tripas”. Pero no siempre hay que llegar a eso para darnos cuenta de que necesitamos comer. Para llevar una dieta equilibrada se recomienda comer cinco veces al día, esas comidas deben ser saludables, aunque en algún momento del día caiga un capricho. Acostumbrar al estómago a comer de esta manera solo aportará beneficios a la salud.

También es hambre real, aunque suene a ficción, el hambre celular. Nuestro cuerpo es sabio, y tenemos que aprender a escucharlo, cuando estamos bajos de algún tipo de nutriente el cuerpo genera una serie de antojos. Por eso en verano nos apetecen más alimentos frescos para estar bien hidratados, y en invierno más calóricos para no perder energía.

Ahora que sabes reconocer los tipos de hambre solo queda aprender a controlarse. Tomarse unos minutos para pensar si realmente necesitamos o no comer en ese momento, es suficiente para ello. La alimentación equilibrada combinada con la actividad física, es la clave de una vida saludable, ¿te apuntas?

beneficios de la siesta

10 beneficios de la siesta que te darán la excusa perfecta para no volver a saltártela

Esta tradición tan típica, y tan cuestionada en algunas ocasiones, tiene muchos beneficios. Los que nos tíldan de vagos por echarnos un ratito después de comer no saben lo saludable que es. Aunque todos los días no sea posible, te recomendamos que descanses la vista unos minutos los fines de semana, ¿por qué? No te pierdas lo que una buena siesta puede hacer por ti.

La siesta provoca una sensación de bienestar general que muchas veces hace desaparecer el estrés y la fatiga. Contribuye al descanso cerebral y a una mejor salud psíquica. Aumenta la capacidad de resolver situaciones que nos crean malestar, e incluso puede aumentar el rendimiento tanto en el trabajo como en los estudios. La clave es hacerlo bien y sobre todo no pasarnos con el tiempo. ¡Échale un vistazo a todas las ventajas que tiene!

Todos los beneficios de dormir la siesta

  •     Eleva el rendimiento.
  •     Disminuye las tensiones.
  •     Alivia la ansiedad.
  •     La postsiesta hace que estés más atenta a lo que sucede a tu alrededor.
  •     Disminuye la fatiga.
  •     Incentiva el buen carácter.
  •     Influye en el estado de humor.
  •     Mejora la memoria y la captación de ideas.
  •     Aumenta la creatividad.
  •     Aumenta el estado de relajación al disminuir los latidos cardiacos y la presión arterial.

¿Cuánto tiempo?

No existe un parámetro de tiempo fisiológico que diga cuánto debe durar una siesta: puede que nos baste con 10 minutos o que necesitemos hasta 30, depende de la toma de alimentos y la alcalinidad que nuestro organismo produce. Lo cierto es que después de una siesta nos levantamos con más energía que cuando nos dormimos.

Después de comer, algunas nos recostamos nada más tomar el último vaso de agua, mientras que otras hacemos sobremesa y nos viene el sueño. Descansar unos minutos después de comer es más recomendable cuanta más edad tenga la persona, aunque depende de la actividad mental o física. La siesta se hace más necesaria a partir de los 30 años.

¿En la cama o en el sofá?

Cuanto más cómoda sea la superficie donde dormimos, mejor será la siesta. Aunque no siempre tenemos a mano una cama o una colchoneta, es conveniente buscar un espacio limitado de luces y ruidos, que nos permita apoyar nuestra cabeza y descansar el cuello.

Estas son las posturas frecuentes:

● Sentados con la cabeza flexionada con el maxilar inferior apoyado en el esternón.
● Con la cabeza extendida apoyada en una superficie dura, como una pared.
● Con movimientos oscilantes de flexión y extensión continua de la cabeza.

La postura que adoptemos para dormir puede repercutir en nuestro cuello, en cervicales y en cefaleas. Es mejor tumbarse que sentarse, pero con cuidado: una cosa es la siesta de 10 o 30 minutos y otra es dormir dos horas.

¿Tiene alguna desventaja?

La siesta es una costumbre que se inicia en la niñez y que dura muchos años de nuestra vida. Por tanto, si no tenemos el hábito de dormir la siesta, quizá encontremos más desventajas que beneficios.

Algunas personas presentan confusión, cefalea, malestar e incluso insomnio provocado por haber dormido a media tarde. Una cosa es descansar un tiempo determinado y otra es dormir plácidamente durante dos horas sin que después tengamos nada que hacer.

Por ejemplo, las que terminan su jornada a las tres, comen y se echan la siesta hasta las seis, pueden tener problemas después para conciliar el sueño. Influyen muchos factores, pero quien duerme por la tarde que no espere dormirse por la noche a las diez ni conciliar el sueño hasta casi de madrugada. Nuestro sueño es un reloj que va adaptándose de acuerdo a la edad.

La explicación científica a los beneficios de la siesta

La siesta es un estado fisiológico llamado en el ámbito médico Marea Alcalina. Cuando ingerimos alimentos, nuestro organismo secreta un sinfín de sustancias. Entre ellas está la del estómago, el HCL ácido clorhídrico, por lo que nuestro PH sanguíneo se vuelve más ácido.

Pero es por las tardes cuando más comidas copiosas realizamos comparadas con el desayuno o la cena. Al reconocer que tenemos más acidez, el organismo necesita compensarlo y secreta HCO3 Bicarbonato haciendo que nuestro PH en sangre se alcalinice. Esa alcalinidad para compensar la acidez es la que produce un estado de somnolencia, letargo y sueño.

Todo lo que las nueces pueden hacer por tu salud

Todo lo que las nueces pueden hacer por tu salud (y no, no engordan)

Una investigación del Hospital Clínic de Barcelona y la Universidad Loma Linda (Estados Unidos) ha demostrado que el consumo diario de nueces puede ayudar a tener un envejecimiento saludable, ya que tiene un impacto positivo de los niveles de colesterol sin que conlleve un aumento de peso.

Así se desprende de los primeros datos del estudio Nueces y envejecimiento saludables (WAHA, en sus siglas en inglés) que se presentan en el encuentro Experimental Biology que se celebra estos días en San Diego (Estados Unidos), con el objetivo de ver si este alimento resulta beneficioso frente a aquellos problemas de salud asociados a la edad.

“Dado que las nueces son un alimento calórico, una preocupación constante ha sido si su consumo a largo plazo podría asociarse a un aumento de peso”, ha reconocido Emilio Ros, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Clínic y uno de los autores del estudio, cuyos primeros datos se basaron en el consumo diario de nueces durante un año.

En ese periodo, 707 adultos mayores de 65 años fueron divididos en dos grupos y uno de ellos debía incorporar a su alimentación una dosis diaria de nueces que supusiera al menos el 15 por ciento de su ingesta calórica. El otro grupo se limitó a seguir su dieta habitual sin estos frutos secos.

Después de un año, el estudio ha demostrado que ambas dietas tenían un efecto mínimo sobre el peso corporal y los niveles de triglicéridos y colesterol HDL, el llamado bueno. Sin embargo, en los participantes que siguieron la dieta con nueces sufrieron una reducción significativa de su colesterol LDL o malo, en comparación con el grupo control.

Otros posibles beneficios

“A medida que continuemos el estudio veremos si el consumo de nueces puede afectar, entre otros factores, al deterioro cognitivo y la degeneración macular relacionada con la edad, de los principales problemas de salud a esas edades”, ha reconocido Ros.

De hecho, junto a este trabajo en San Diego se presentarán otras investigaciones quedemuestran que las nueces también pueden tener importantes beneficios para la salud, incluyendo la flora bacteriana del intestino, el hambre, la saciedad o la salud metabólica.

En el caso de los problemas intestinales, un reciente estudio del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha analizado si los beneficios cardiovasculares de las nueces pueden a su vez estar relacionados con una mejor salud intestinal, y vieron que con una ración diaria de 1,5 onzas (unos 42 gramos) afecta de forma significativo a la flora bacteriana y resulta beneficioso para reducir la inflamación y el colesterol.

Por otro lado, por primera vez investigadores de la Universidad de Georgia (Estados Unidos) han demostrado que el consumo diario de algunos tipos de grasa puede alterar las respuestas del apetito a largo plazo, tales como el hambre y la saciedad, según los resultados de un pequeño estudio con 18 participantes.